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La sacarosa

Los edulcorantes son la forma más habitual de darle un sabor agradable a las comidas, pero no todos aportan beneficios a nuestro organismo.

Hoy vamos a hablar de uno de los edulcorantes naturales más conocidos por todos, la sacarosa. Veremos qué es exactamente, su función y el riesgo que implica su consumo, además de otros aspectos que nos ayudarán a entender a la perfección a este famoso edulcorante.

¿Qué es exactamente la sacarosa?

Cuando hablamos de sacarosa estamos haciendo referencia a algo que la sociedad usa de la manera más común, el azúcar de mesa. Este es el edulcorante más conocido y usado en la alimentación, y es el claro ejemplo que relacionamos con el adjetivo dulce.

La sacarosa es uno de los sacáridos nutritivos, pues aporta energía a nuestro organismo. Además de la sacarosa existen otros sacáridos nutritivos que son:

  • Glucosa
  • Fructosa
  • Maltosa
  • Lactosa
  • galactosa

El aporte energético de los azúcares

  • Sacarosa: La sacarosa es igual que el resto de carbohidratos, pues aporta 4 calorías por cada gramo. Por otra parte, la sacarosa nos proporciona glucosa de manera directa, siendo esta fundamental para la obtención de energía. Esto es algo primordial en el deporte, ya sea en los momentos iniciales de la práctica deportiva, para poder tener la energía adecuada, o bien para resistir en deportes de intensidad elevada.
  • Glucosa: La glucosa se encuentra almacenada como glucógeno hepático y muscular en nuestro organismo, siendo por tanto algo fundamental el consumo correspondiente de hidratos de carbono, para poder rendir adecuadamente en el deporte y recuperarse de la mejor forma posible después del mismo.
  • Glucógeno: El glucógeno es fundamental para marcar la diferencia en el resultado deportivo, pues si tenemos una baja cantidad de glucógeno en nuestro organismo sin duda alguna vamos a reducir nuestro rendimiento. Por ello, se aconseja de forma estándar, un consumo total de hidratos que corresponda al 65% total de las calorías diarias que ingerimos.
  • Fructosa: ayuda a mantener los niveles de glucemia más tiempo en nuestro organismo. Esto favorece que los niveles de glucógeno estén en un punto óptimo, haciendo que nuestro rendimiento sea estable y mucho mejor, además de evitar una hipoglucemia.

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El azúcar en sangre y su relación con la sacarosa

Cuando hablamos de glucosa en sangre estamos haciendo referencia a la cantidad de azúcar presente en nuestra sangre. Los niveles de esta aumentan cuando ingerimos hidratos de carbono, pues estos al digerirse lo hacen como glucosa. Luego, gracias a la hormona conocida como insulina, una parte de dicha glucosa abandona nuestra sangre y entra en las células en forma de energía.

Esto viene dado por el índice glucémico de cada hidrato de carbono y cada azúcar. El índice glucémico es una forma de medir la cantidad y la velocidad en la que los alimentos se traspasan a la sangre en forma de glucosa. Aquí es importante decir que lo mejor es consumir alimentos con un índice glucémico bajo, para así poder aumentar los niveles de azúcar en sangre de manera más lenta. En el caso de aportar alimentos con un alto índice glucémico, los picos de insulina serán mayores, con el fin de generar un equilibrio de nuestros niveles de azúcar en sangre.

Podríamos decir que esto es algo fundamental para las personas que padecen diabetes.

Tener un exceso de segregación de insulina hará que nos sintamos menos saciados y tengamos que comer más. Es algo habitual cuando se ingieren alimentos con muchos azúcares, como la bollería industrial o alimentos con calorías vacías, ocasionando problemas como:

  • Mayor resistencia a la insulina
  • Diabetes
  • Obesidad
  • sobrepeso

La sacarosa es un carbohidrato que posee una alta cantidad de glucosa, elevando por tanto los picos de azúcar en sangre. No obstante, hay otros azúcares, como la miel, que tienen un índice glucémico mucho mayor.

Si hablamos del azúcar con menor índice glucémico, sería el azúcar de coco.

Hay que tener en cuenta que, si van a utilizar un azúcar refinado, deben medir las cantidades que consumen. Siempre es una buena opción optar por otro tipo de edulcorantes, como la sacarina o la Stevia, pues no aportarán tantas calorías como el azúcar habitual.

El peligro de la sacarosa

La utilización de la sacarosa, o azúcar común, ha sido tan frecuente en la sociedad durante tanto tiempo, que se ha convertido en un habitual en la nutrición. Esto no significa que sea algo beneficioso, pues sin duda alguna se debe medir su consumo.

Un exceso del consumo de sacarosa provocará problemas como:

  • Obesidad: el azúcar aporta muchas calorías y no sacia, pues eleva los picos de insulina y nos dan ganas de comer más. Por eso, controlar el consumo de sacarosa es algo importante, para poder controlar nuestro peso.
  • Caries: un exceso de azúcares en nuestra alimentación va a hacer que nuestra dentición sufra de caries, si no se cuida como debe.
  • Diabetes: un consumo excesivo de azúcar puede originar problemas, como la diabetes.

Conclusión

Todo en exceso es malo, eso sin duda alguna. En el caso de la sacarosa esta frase se aplica más, pues a pesar de que es uno de los edulcorante más deliciosos y usados del mundo, su consumo se debe limitar por el bien de uno mismo.

Consideramos como mejor opción otro tipo de edulcorantes, ya sean artificiales o naturales, que no generen tantos problemas como el azúcar. Además, en muchos alimentos que comemos ya encontramos las cantidades diarias recomendadas de azúcar, y por tanto, añadir más solo nos va a ocasionar problemas.

No obstante, si la introducimos de manera equilibrada en nuestra alimentación no va a dar problemas, pues lo bueno de la sacarosa es que nos aporta glucosa de manera muy rápida, algo fundamental para las funciones cognitivas, y en el ámbito deportivo.

Esperamos que el post de hoy les haya sido de utilidad, y hayan aprendido algo más del increíble mundo de la nutrición y el deporte. Nosotros nos despedimos aquí, pero solo hasta el próximo post. Un saludo a todos de parte del equipo de MyFITBody, y recuerden… ¡siempre a tope!

Carlos J. Soriano Aisa

Entrenador personal y coach nutricional.