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La lactosa y su intolerancia

 

Los lácteos son consumidos por el ser humano desde el pasado más remoto. Estamos hablando de un grupo de alimentos que nos aporta muchos nutrientes, por eso se le considera un alimento con un gran valor biológico. Grasas, proteínas, lactosa y diversos nutrientes que nos aporta el consumo de lácteos, además de vitaminas y minerales como el calcio.

 

A pesar de todos estos beneficios, hoy vamos a hablar del problema existente para muchas personas con los lácteos, y es la lactosa y su intolerancia. Intentaremos en el post de hoy resolver todas las dudas sobre este tema, que en muchas ocasiones no se trata de la manera más clara posible.

 

Veremos qué son los lácteos y sus derivados, profundizando en la lactosa y la enzima conocida como lactasa. Profundizaremos en la intolerancia a la lactosa, viendo cómo ponerle remedio y por qué sucede esta. Además, hablaremos de otros aspectos esclarecedores de la materia que pueden arrojar luz a este tema tan complejo.

 

Gracias por estar otro día más con nosotros, esperamos que disfruten del post.

 

La leche y los lácteos.

 

Vitamina D, calcio, proteínas, etc, son algunos de los importantes nutrientes que nos aporta este grupo de alimentos. Todos desde que nacemos consumimos leche de nuestras madres, para posteriormente empezar a tomar leche en diversos formatos, ya sea en polvo o la habitual embotellada. Los lácteos como la leche, tienen azúcar. Este azúcar es la que se conoce como lactosa. Esta se encuentra presente en todos los lácteos y derivados, siendo el azúcar que poseen.

 

La leche y los lácteos son un grupo de alimentos muy completo y equilibrado, cuyo consumo se recomienda en todas las edades de la vida ya que aportan proteínas de alto valor biológico, grasa, vitaminas, lactosa y calcio.

Aquí es donde entramos en materia, pues la lactosa es deteriorada por la lactasa en nuestro intestino. La lactasa por su parte, es una enzima que tiene una función increíble respecto a la lactosa, pues en el intestino grueso hace que esta se fragmente en dos obteniendo  galactosa y glucosa. Todo esto deriva en una eficaz absorción de la lactosa por nuestro intestino delgado, pero esto no siempre sucede así, y es cuando se es intolerante a la lactosa.

La lactosa, ¿qué es?

Para poder profundizar en este enredoso tema, tenemos que ir analizando parte por parte cada elemento. La lactosa por su parte, es el azúcar que se encuentra en la leche de todos los mamíferos. Por ende, es la que se encuentra en los alimentos ya preparados. Si hablamos de su composición, podríamos decir que se trata de un compuesto formado por galactosa y glucosa, siendo por tanto un disacárido.

La lactasa y su relación con la lactosa.

 

La lactasa y la lactosa tienen un estrecho vínculo. La lactasa es fundamental para la digestión de la lactosa. Como dijimos en líneas superiores, se encarga de fraccionar la lactosa en glucosa  y galactosa para que así nuestro cuerpo pueda asimilarla y no genere ningún tipo de molestia. El problema de esto es que la lactasa es una enzima que tiene su pico de actividad, y por tanto, efectividad durante la lactancia. A partir de este punto, su actividad empieza a disminuir haciendo que no degrade a la lactosa como antes.

 

En este punto es donde podemos empezar a sentir intolerancia a la lactosa. No obstante, es un tema bastante complicado que poco a poco le iremos dando forma en el post, esperando que al final de este todas las dudas queden aclaradas.

 

La intolerancia a la lactosa

 

Cuando llegamos al punto en el que la actividad de la enzima conocida como lactasa disminuye, se generará una mala absorción de la lactosa por parte de nuestro intestino delgado, generando los tediosos síntomas de la intolerancia a dicha sustancia.

 

Como dijimos, cuando el bebé se encuentra en su periodo de lactancia es cuando más lactasa va a tener. No obstante, diversos estudios han determinado casos en los que por problemas congénitos no hay lactasa en su organismo. Otros casos en los que la lactasa puede verse comprometida son después de alguna patología o enfermedad de nuestro intestino, haciendo que después de padecerla ya no se pueda generar lactasa.

 

El caso más habitual es cuando la lactasa tiene una disminución en su actividad a partir de la infancia, cuando ya se ha dejado de amamantar al bebé.

 

Causas de la intolerancia a la lactosa

 

  • Bebés que hayan nacido de manera prematura pueden experimentar una intolerancia a la lactosa desde su nacimiento.
  • Los niños de raza blanca pueden presentar la intolerancia a la lactosa desde los 5 años, mientras que los de raza negra suelen presentar dicha intolerancia desde los 2. Esto se puede deber a que tiempo atrás, debido a la falta de alimentos en Europa, mucha población optó para subsistir de la ganadería, generó, por tanto, un consumo de leche más intenso, lo cual pudo generar una mayor tolerancia a la lactosa.
  • Problema congénito que genera una productividad cero de la lactasa.

 

Sintomatología de la intolerancia a la lactosa.

 

Estos síntomas pueden darse con diferentes lapsos de tiempo, desde 30 minutos después de ingerir un lácteo hasta 120 minutos después. Dichos síntomas pueden ser:

 

Intestinales:

 

  • Molestias e incluso dolor abdominal
  • Distensión del intestino
  • Flatulencias
  • Abdomen hinchado
  • Heces con olor malo
  • Diarrea
  • Posibilidad de estreñimiento, aunque no tan frecuente.
  • Pueden aparecer vómito e incluso náuseas con cantidades moderadas de lactosa.

 

Síntomas no intestinales:

 

  • Cefaleas
  • Dolor y rigidez en las articulaciones
  • Menos capacidad de concentración
  • Menor memoria y sensación de estar con la cabeza desorientada o zumbada
  • Cansancio y fatiga
  • Aparición de molestias en la garganta
  • Sensación de vértigo
  • Aumento de las ganas de orinar
  • Arritmias cardiacas

 

Es importante mencionar que la sintomatología de la intolerancia a la lactosa es similar a la del colon irritable. Además, las personas que tienen el colon irritable tienen altas probabilidades de presentar una intolerancia a la lactosa.  Igualmente, las personas que tiene alergia a la leche pueden ser otro grupo que presenta una sintomatología similar.

 

Por todo esto, consideramos que, si se sospecha de cualquiera de estas circunstancias, se acuda a un especialista que les analice y dictamine cuál es el problema que presentan, para así ponerle remedio lo más pronto posible.

 

Tratamiento y manera de actuar frente a la intolerancia a la lactosa.

 

Siempre que se oye que alguien es intolerante a la lactosa se suele optar por dejar de tomar alimentos que la contengan. Es cierto que las molestias desaparecen rápidamente si eliminamos de nuestra dieta a la lactosa, pero es algo sumamente complejo hacerlo en su totalidad. Esto se debe a que podemos encontrar lactosa en infinidad de alimentos, como los helados, caramelos e incluso medicamentos.

 

No obstante, consideramos que la lactosa no debe quitarse en su totalidad de nuestro consumo, a pesar de ser intolerantes. Esto se debe a que, si dejamos por completo de tomar lactosa, nuestro cuerpo no creará lactasa. Consumiendo poca lactosa se puede mejorar la intolerancia, y por tanto, se reducen los síntomas.

 

Es importante dejar claro que esto son meras consideraciones que no deben hacerse sin el respaldo de su médico.

 

Podemos ingerir alimentos con pequeñas cantidades de lactosa, como los yogures. Esto nos ayudará a que nuestra microbiota intestinal se encuentre mejor. Además, tenemos más alimentos con bajas cantidades de lactosa que nos pueden ser de gran ayuda:

 

  • Quesos
  • Quesos curados
  • Leche de soja o arroz
  • Lácteos que estén fermentados
  • Leche sin lactosa

 

Además, al no poder tomar leche en grandes cantidades, debemos ser conscientes de que necesitaremos tener los niveles óptimos de calcio y vitamina D. Para ello, podemos optar por complementos vitamínicos y de minerales, que nos aporten calcio y vitamina D, o consumir alimentos que nos aporten dichos nutrientes.

 

Aspecto a tener en cuenta sobre la intolerancia a la lactosa

 

¿Cuándo se da la intolerancia a la lactosa en la historia del ser humano?

 

Para responder esta pregunta, tenemos que retroceder hasta el Neolítico. Diversos estudios han determinado que hace 10.000 años ya existían poblaciones con intolerancia a la lactosa. Además, tenemos vestigios en los textos del padre de la medicina, Hipócrates, que mencionan molestias intestinales después de alimentarse de lácteos. Por tanto, estamos hablando de un problema que ha cobrado forma en esta centuria, pero que se remonta muchos siglos atrás.

 

Diferencias entre la intolerancia a la lactosa y la alergia a los lácteos

 

Son totalmente diferentes. La intolerancia a la lactosa es por una deficiencia enzimática de lactasa, la cual, al no estar, hace que no se degrade la lactosa, y genera todas las molestias ya mencionadas. Esta suele darse en todas las edades, y genera síntomas como diarrea, flatulencias, hinchazón, etc.

 

Por otra parte, la alergia a los lácteos viene generada por un aspecto inmunológico, generando el rechazo total de la proteína de la leche. Se suele dar en niños en su gran mayoría, y presentan problemas como shock anafiláctico, algo sumamente peligro, que si no se controla puede llevar a la muerte, o problemas en la piel típicos de las alergias.

 

Alimentación a seguir si se es intolerante a la lactosa

 

La leche, si no se consume, puede generar deficiencias de minerales y vitaminas. Todo esto puede originar una malnutrición y diversos problemas a nuestra salud. No obstante, existen muchos alimentos que nos pueden ayudar a suplir dichas carencias:

 

Minerales

Fósforo

Nueces, huevos, sardinas

Potasio

Pollo, aguacate, plátano

Magnesio

Frutos secos, alubias

Calcio

Almendras, espinacas, pescado

 

 

Vitaminas

A

Zanahorias y legumbres

D

Hígado, bacalao y tomar el sol

E

Aceites de origen vegetal y los frutos secos

K

Apio, moras y tomates

 

 

Conclusión

En el post de hoy hemos intentado explicar todo lo relacionado con la lactosa. Como intolerante a la lactosa que soy, este es un tema que me toca muy de cerca. Toda mi vida he tomado leche y derivados lácteos, desde quesos de todo tipo, más de 1 litro de leche al día, yogures, batidos de proteínas de suero de leche, helados, etc, y hace un tiempo las molestias eran insufribles. Mareos, náuseas, estreñimiento, estómago muy hinchado, entre otros síntomas, que me hicieron anticiparme y acudir a mi médico.

Ahí finalmente fue cuando me dijeron que había desarrollado una intolerancia a la lactosa. Desde ese punto, mi vida no ha cambiado demasiado, pero sí es cierto que he tenido que hacer alguna que otra modificación. He dejado de tomar la leche que he tomado siempre, y he optado por leche sin lactosa. Sigo tomando algún que otro yogur al día, y con el control médico habitual, me aseguro de tener mi cuerpo bien nutrido.

Por tanto, con esto quiero decir que la intolerancia a la lactosa no es un hándicap muy grande, ya que se pueden tomar medidas para que nuestra vida no sea vea muy afectada. Gracias a seguir esas pautas, como las mencionadas en el post de hoy, ya no tengo ningún tipo de molestia. Tomo leche sin lactosa y me encuentro genial.

Con el post de hoy y mi reflexión personal, hemos querido mostrarles que la intolerancia a la lactosa no es una enfermedad, sino una condición que el ser humano puede desarrollar o no, pero que para nada condiciona nuestra vida. Consideramos que, si tienen alguna duda al respecto vayan raudos y veloces a su médico, y que les hagan un análisis que determine si son intolerantes a la lactosa o no.

Esperamos que el post de hoy les haya ayudado a profundizar más en el tema de la nutrición, y hayan visto cómo abordar correctamente el tema de la intolerancia a la lactosa. Aquí nos despedimos, pero solamente hasta el próximo post. Reciban un cordial saludo de parte del equipo de MyFITBody, y recuerden… ¡siempre a tope!

Carlos J. Soriano Aisa. Entrenador personal y coach nutricional.

Instagram: carlosjsaisa

 

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